Y sí! Seguramente es así... porque las palabras tienen ritmo; tienen sonido, movimiento, vibración y llegan al cuerpo, lo movilizan, lo tocan, lo acarician, y -a veces- también lo lastiman y lo dañan.
Construir puentes entre lo tangible y lo intangible-Ver con el corazón-Crear el hábito del espacio de silencio interno-Compartir-Descubrir-Inspirar-Co-crear-Vivir plenamente la experiencia de SER
jueves, 30 de abril de 2026
Dicen que cuando hablo, danzo...
Y sí! Seguramente es así... porque las palabras tienen ritmo; tienen sonido, movimiento, vibración y llegan al cuerpo, lo movilizan, lo tocan, lo acarician, y -a veces- también lo lastiman y lo dañan.
viernes, 17 de abril de 2026
La PAZ es mucho más que palabras "bonitas" y declaraciones de "buenas intenciones"...
La PAZ es mucho más que palabras bonitas y declaraciones de buenas intenciones; es mucho más que un sinfín de normas que prohíben actos de violencia pero facilitan el nacimiento de prejuicios, opresión y discordias.
La
PAZ genuina nace en el corazón, la mente y el cuerpo de cada uno de nosotros y
se
sustenta e irradia desde nuestro universo interno.
Si
queremos PAZ en nuestro entorno, primero necesitamos transformarnos en
auténticos “seres de PAZ”; porque la PAZ genuina nace de la búsqueda sincera
de nuestra propia PAZ y de nuestra responsabilidad consciente de
mantener nuestra coherencia personal en cada momento de nuestras vidas, en aquéllos
que son visibles para otros, pero también, en aquéllos que sólo ocurren en
nuestra intimidad, en nuestro espacio de silencio personal.
La
PAZ es coherencia entre lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos; es
hablar y expresarnos eligiendo “palabras con corazón”; esas que acarician el alma y los
corazones de quienes las escuchan, pero también, de quien las elige y las pronuncia.
La
PAZ es mucho más que ausencia de guerra; es sustentar el balance personal y
social, aún en tiempos de turbulencias; es lograr caminar por el “sendero del
medio” creando puentes en armonía y generando caminos de encuentros; es
descubrir cómo andar por la vida caminando con sutileza y humildad, acariciando
apenas el aire que nos rodea, sin generar más ego a nuestro paso.
La
PAZ genuina se manifiesta cuando podemos sustentar la serenidad aún en tiempos
de tormentas; cuando podemos escuchar otras voces expresando diferentes modos
de ver la vida, sin que se altere nuestra calma profunda, aunque estemos en
desacuerdo.
Si
queremos una sociedad libre de opresión, prejuicios y violencia; si queremos que
la PAZ sea una realidad en nuestras vidas, eduquemos a nuestros niños desde el espíritu
de la PAZ; revalorizando la bondad, el amor, el respeto
y la compasión, en lugar de motivarlos por premios o castigos o
enseñarles los juegos de la guerra y el culto de los egos.
Si
queremos PAZ, Seamos PAZ; seamos seres plenos, amorosos, conscientes y
responsables de nuestras expresiones y de nuestras acciones.
lunes, 6 de abril de 2026
“EL PODER DE LAS PALABRAS Y LA CULTURA DE PAZ” - Palabras con corazón
Las palabras son poderosas y al tocar nuestro cuerpo lo transforman en un detector de las sutilezas que -a veces- nuestra mente no alcanza a percibir. Cuando elegimos pronunciar una palabra, una intención subyace en su vibración, le da poder y direcciona su energía aún, cuando no seamos conscientes de eso.
Es tan importante la energía que ponemos en movimiento al pronunciar las palabras, que necesitamos respirar y sentirlas antes que ellas salgan de nuestras bocas, antes que lleguen a los destinatarios - quienes las escuchan- porque ellas, dejan sus huellas en el corazón, en la mente, en el cuerpo y en el alma.
Es importante que a la hora de comunicarnos, dediquemos unos instantes a esa pausa que nos ayuda a conectar con nuestra sensibilidad profunda, para que -al respirar y sentir las palabras- ellas sean constructoras de paz y de armonía; para que siembren luz y no oscuridad; para que ellas abracen amorosamente el corazón de quienes las reciben en lugar de generar llanto y dolor.
Nos propongo entonces, observarnos y escucharnos más conscientemente en todo momento; respirar y sentir las palabras antes de hablar, para poder darnos cuenta si ellas construyen o destruyen; si son sembradoras de luz o de oscuridad; si tienden puentes de encuentro o crean grietas que dividen; si nos abrazan en amorosa diversidad o -haciendo un culto del ego- nos expulsan, nos alejan y nos separan y si esas palabras que elegimos pronunciar, en realidad, nos vinculan al mundo de la cultura de paz o nos alejan de él.
Nos propongo sostener esa conexión consciente entre nuestra sensibilidad profunda y nuestro modo de comunicarnos y expresarnos, para poder darnos cuenta si mantenemos nuestra coherencia personal entre lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos; para lograr que nuestras palabras sean verdaderamente portadoras del espíritu de la “cultura de paz” y para transformarnos realmente en seres de paz en acción y ser genuinamente constructores y artífices del mundo de paz que tanto anhelan nuestros corazones.
.jpeg)