"Sólo se volverá clara tu visión cuando puedas mirar en tu propio corazón, porque quien mira hacia afuera sueña y quien mira hacia adentro, despierta" C. G. Jung
Vivir en plenitud es posible cuando elegimos transitar "caminos con corazón".


Semillas para la Vida - Embajada de Paz - Distinción otorgada por la Fundación Mil MIlenios de Paz

martes, 8 de septiembre de 2026

Estereotipos culturales, acuerdos sociales y normas emergentes que interfieren en la buena convivencia


Muchas veces, acuerdos sociales y estereotipos culturales originan normas sociales emergentes que se transforman en barreras para la expresión del ser sensible que somos. Estas normas son limitantes y van creando interferencias en las relaciones interpersonales y en los vínculos con la naturaleza y todo el entorno, volviéndose destructivas y patológicas.
Esto me lleva a recordar a la “normosis”. [1] La “normosis” es la llamada “patología de la normalidad”que involucra normas, conceptos, valores, hábitos, modos de pensar, sentir y hacer que se aceptan por consenso social, que provocan sufrimiento y -por lo tanto-se vuelven patológicos y patógenos, enfermando a la sociedad.
Es una patología típica de estos tiempos; es silenciosa, de carácter automático e inconsciente y es por eso que es difícil su identificación.
En su aspecto sistémico involucra un contexto que se caracteriza por la violencia; la falta de respeto, de responsabilidad y de cuidado: la incapacidad de escuchar a los demás; la abundancia de corrupción; las "des-humanidad"; el exceso de egocentrismos; el culto a la personalidad y la ausencia de compasión y empatía. Cuando todo esto se acepta como normal estamos frente a la llamada "normosis", que describe la adaptación a un sistema enfermo al que se sustenta y justifica, manteniéndolo vigente. La "normosis" aplica también al medio ambiente, como por ejemplo, sostener hábitos contaminantes y de descuido del ambiente con el fin de conservar la zona de confort.
Necesitamos transformar conscientemente nuestro modo de convivir inspirados por el espíritu de la Cultura de Paz.
Las  múltiples formas de “normosis” que experimentamos en estos tiempos se han convertido en un urgente llamado a conectarnos con nuestro “ser sensible”. Ésta es –quizás- una de las claves esenciales para sanar nuestro modo de convivir y contribuir –voluntaria y conscientemente- con la manifestación de la auténtica hermandad de la gran familia humana, haciendo de nuestro mundo una realidad global de Paz en todas sus expresiones posibles.
No es la economía o el poder del dinero lo que “salvará al mundo", sino la expansión y el fortalecimiento de nuestra sensibilidad y la consolidación de la conciencia de nuestra triple identidad: la de ser “seres espirituales, humanos y planetarios”.
Hacia dónde tendremos, entonces, que llevar nuestras miradas? Hacia adelante para saber a dónde vamos; hacia atrás para recordar de dónde venimos; hacia abajo para no pisar a nadie en el camino; hacia los costados para poder ver claramente quiénes nos acompañan en las buenas y en las malas; hacia adentro para sostener nuestra coherencia entre el sentir, pensar-decir y hacer y hacia arriba para ser conscientes que hay una Energía Superior que siempre nos guía y nos abraza.
Procuremos conscientemente estar en el presente; sentir nuestra presencia plena; escuchar auténticamente a los demás e incluir, en nuestra vida diaria, la práctica de “ir hacia adentro de nosotros mismos” y descansar del “afuera”… porque cuando miramos hacia adentro, despertamos a nuestro “ser consciente” para poder transformarnos en auténticos seres de Paz.
Hagamos –entonces- todo lo mejor posible para que nuestra propia transformación sea el punto de partida para la transformación global hacia un mundo en el que prevalezcan la auténtica hermandad, el respeto y el cuidado amoroso de todos los modos de vincularnos en este planeta."  http://www.revistaea.org/artigo.php?idartigo=5821


[1] El término “normosis” fue introducido por Roberto Crema junto con Pierre Weil y Jean-Yves Leloup, para describir una patología muy común en estos tiempos que vivimos y que en más de una oportunidad ha sido –y aún lo es-banalizada.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario